POESÍA MÍSTICA ESPAÑOLA

La poesía mística es aquella que expresa la unión espiritual entre el poeta y Dios. Surge en la segunda mitad del siglo XVI y sus autores son religiosos que dedican su vida a Dios. 

La poesía mística refleja una forma de vida que persigue la perfección espiritual, alejada de la vida común, buscando experiencias sobrenaturales. Esta poesía quiere mostrar cómo es la cercanía a Dios a través de símbolos, palabras y recursos literarios cercamos a los del amor humano. 

En este video se hace una breve semblanza y se seleccionan los mejores poemas de los tres poetas místicos más reconocidos: Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz y Fray Luis de León.  

 

SANTA TERESA DE JESÚS

Santa Teresa de Jesús, de nombre Teresa Cepeda y Ahumada, nació en Ávila en 1518 de familia noble. Muy joven ingresó en la Orden de los Carmelitas Descalzos de la que fue una gran impulsora. Procesada por la Inquisición y a pesar de sus graves problemas de salud, consiguió crear diecinueve conventos, después de recorrer a pie y en carro, los caminos de Castilla  y Andalucía. Murió en el pueblo salmantino de Alba de Tormes a los 67 años. Fue la primera mujer en la historia proclamada Doctora de la Iglesia por el Papa Pablo VI en 1970.

El poema Dichoso el corazón enamorado constituye un autorretrato de su corazón feliz y entregado a Dios, con la renuncia a los placeres de la vida. 

 

Dichoso el corazón enamorado

Dichoso el corazón enamorado
que en sólo Dios ha puesto el pensamiento,
por Él renuncia todo lo criado,
y en Él halla su gloria y su contento.
Aún de sí mismo vive descuidado,
porque en su Dios está todo su intento,
y así alegre pasa y muy gozoso
las ondas de este mar tempestuoso.

 

SAN JUAN DE LA CRUZ

San Juan de la Cruz, cuyo nombre era Juan de Yepes, nació en 1542 en Fontiveros, provincia de Ávila. Estudió Filosofía y  Teología en la Universidad de Salamanca.  Su forma de entender la fé se basaba en la vida retirada, la austeridad y la espiritualidad, lo que le llevó a unirse a la orden de los Carmelitas descalzos. Las diferencias con otros integrantes de esa Orden provocaron conflictos que dieron con San Juan de la Cruz en la prisión de Toledo, donde se dice que comienza su obra poética.  Murió en 1591, después de una vida de milagros, éxtasis y sufrimientos.

El poema Noche oscura del alma es una metáfora que describe la vida espiritual de una persona, marcada por un destino de soledad y desolación, pero que encuentra la felicidad en la experiencia de ser guiado hasta Dios.

Noche oscura del alma

En una noche oscura,
con ansias en amores inflamada
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.

En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.

El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.

 

FRAY LUIS DE LEÓN

Fray Luis de León, nació en 1527 en el pueblo abulense de Madrigal de las Altas Torres, en una familia de ascendencia judía. Ingresó muy joven en la Orden de San Agustín. Fue catedrático en la Universidad de Salamanca, a la que volvió después de ser encarcelado por la Inquisición durante cuatro años con la famosa frase “decíamos ayer…”.  Si bien es más reconocido como prosista, su poesía posee un gran dominio del ritmo y del tono.

En el poema Oda a la vida retirada, defiende que la verdadera sabiduría supone alejarse de la ciudad y vivir en la naturaleza, renunciando a los valores mundanos como el poder, la riqueza, la fama y los halagos.

Oda a la vida retirada

¡Qué descansada vida 
la del que huye del mundanal ruido, 
y sigue la escondida 
senda, por donde han ido 
los pocos sabios que en el mundo han sido; 

Vivir quiero conmigo, 
gozar quiero del bien que debo al cielo, 
a solas, sin testigo, 
libre de amor, de celo, 
de odio, de esperanzas, de recelo. 

Del monte en la ladera, 
por mi mano plantado tengo un huerto, 
que con la primavera 
de bella flor cubierto 
ya muestra en esperanza el fruto cierto. 


Terminamos este video sobre la Poesía Mística Española con el poema
A Cristo Crucificado, del que se desconoce su autor. Constituye una de las joyas místicas más conocidas de la literatura española. El autor realiza una declaración de amor incondicional a Jesucristo, escrita en forma de soneto, que expresa la dimensión humana del hijo de Dios. 


Soneto a Cristo Crucificado 

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

 

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