Su nombre proviene de la palabra “muiñeira”, que significa “molinera”, y alude a los antiguos bailes que se celebraban junto a los molinos, lugares de encuentro y fiesta para las comunidades rurales. En Cantabria, la muñeira evolucionó con características propias, integrando influencias asturianas y castellanas.
Ritmo, música y tradición popular
La muñeira montañesa se distingue por su ritmo vivo en compás de 6/8 y por la energía de sus pasos, que combinan giros, zapateados y movimientos de brazos que evocan la fuerza del trabajo rural y la alegría de las celebraciones campesinas.
Se interpreta tradicionalmente al son de la gaita cántabra, el tamboril, la pandereta y el rabel, instrumentos que acompañan con su sonido característico las fiestas patronales y romerías. En algunos lugares, se baila en pareja o en grupo, y suele ir acompañada de cánticos que narran historias locales o amorosas.
Un símbolo vivo de la identidad del norte
Más que una danza, la muñeira montañesa es un símbolo de la cultura popular de Cantabria. En ella se mezclan la herencia celta, la tradición campesina y el espíritu alegre de sus gentes.
Hoy, agrupaciones folclóricas y escuelas de danza continúan interpretándola y enseñándola, asegurando su transmisión a nuevas generaciones. Con su ritmo contagioso y su profundo sentido comunitario, la muñeira montañesa sigue siendo un emblema del patrimonio inmaterial del norte de España.
Interpreatado por:
– Iria Roade Pérez
– Noa Roade Pérez
– Arancha Boado Villamor
– Sabela Pintor Labandeira
– Sonia Santos Freire
– Antía Seijas Silva
– Ariana González Tomé
– Ánxela Varela Pintor
– Raquel Sesar Vázquez
– Daniel Cardesín Seoane
– Antía Alvarez Ares