Fundada por los romanos en el año 14 a.C. con el nombre de Caesaraugusta, la ciudad nació bajo el amparo de los Emperadores Romanos, específicamente de Octavio Augusto. De su pasado imperial aún se conservan vestigios impresionantes como las murallas, el foro, las termas públicas y, sobre todo, su teatro romano, uno de los más grandes de la Hispania romana y testigo del poder de Roma en el valle del Ebro.
El esplendor de la Aljafería y el arte mudéjar en Zaragoza
Tras la conquista musulmana en el siglo VIII, la ciudad se convirtió en la capital de una de las taifas más importantes de Al-Ándalus. El monumento más representativo de esta época es el Palacio de la Aljafería, una joya del arte hispanomusulmán que fue residencia de los reyes Hudíes. Tras la Reconquista, este palacio se convirtió en el hogar predilecto de los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, quienes realizaron importantes reformas en su interior, dejando su huella en el espectacular Salón del Trono.
Zaragoza destaca por su arquitectura mudéjar, declarada Patrimonio de la Humanidad. Este estilo es protagonista en la Catedral del Salvador (La Seo). Erigida sobre la mezquita mayor, La Seo presenta una mezcla fascinante de estilos que van desde el románico y el mudéjar hasta el barroco. Fue en este templo donde monarcas de la Dinastía de los Austrias, como Carlos I de España y V de Alemania, juraron los fueros del Reino de Aragón.

La Basílica del Pilar y la huella universal de Francisco de Goya
El símbolo indiscutible de la ciudad es la Basílica del Pilar. Este imponente templo barroco es uno de los centros de peregrinación más importantes del mundo. En su interior, además de la Santa Columna, se pueden admirar las espectaculares cúpulas pintadas por Francisco de Goya. El genio universal, nacido en la cercana Fuendetodos, comenzó su formación en esta ciudad, y su legado pictórico es hoy uno de los mayores atractivos turísticos y culturales de la capital aragonesa.
La historia de Zaragoza también está marcada por el heroísmo durante la Guerra de la Independencia. La ciudad resistió ferozmente a las tropas napoleónicas en los Sitios de Zaragoza, un episodio de valentía popular que marcó la identidad de sus habitantes para siempre.

Vanguardia contemporánea y tradiciones de Zaragoza
Zaragoza supo transformarse en una ciudad moderna impulsada por la Exposición Internacional de 2008, dejando hitos arquitectónicos como el Pabellón Puente. Sin embargo, la esencia de la ciudad se mantiene viva en sus tradiciones:
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El Tubo: El barrio más emblemático para el tapeo, donde la gastronomía local es la protagonista.
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Las Fiestas del Pilar: En octubre, la ciudad celebra la Ofrenda de Flores, un evento que une tradición y devoción popular.
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El río Ebro: El cauce que vertebra la ciudad y ofrece una de las estampas más bellas junto a las cúpulas de la Basílica.