POESÍA DE LA GENERACIÓN DEL 98

Se conoce como “Generación del 98” a un conjunto de escritores españoles nacidos en el último tercio del siglo XIX y que se vieron afectados por una crisis política, moral y social que supuso la pérdida de la últimas colonias del imperio español– Cuba, Puerto Rico y Filipinas – como consecuencia de la guerra que enfrentó a España con Estados Unidos entre abril y agosto de 1898. 

Este hecho provocó que un grupo de escritores trasladasen a sus obras la preocupación de España como nación y en el caso de los poetas que manifestaran un profundo interés por problemas existenciales, como la identidad del ser humano, el sentido de la vida o la dignidad del hombre como individuo social.

En este video se hace una breve semblanza y se seleccionan los mejores poemas de cinco grandes escritores de la Generación del 98, desde aquellos que fueron esencialmente poetas como los hermanos Antonio y Manuel Machado o el premio Nobel de Literatura Juan Ramón Jiménez u otros autores que además de la poesía, se expresaron en otros géneros literarios como el dramaturgo Ramón María del Valle-Inclán o el novelista y ensayista Miguel de Unamuno.

 

ANTONIO MACHADO

Antonio Machado nació en Sevilla en 1878, si bien se forma en Madrid, en la Institución Libre de Enseñanza y en los Institutos San Isidro y Cardenal Cisneros. Se le considera el gran poeta de la Generación del 98. Viajó a Francia y fué Catedrático de francés en Soria, ciudad decisiva en su trayectoria literaria y personal, tal como refleja en Campos de Castilla, una de sus obras más importantes. Una vez destinado en Madrid escribe obras de teatro con su hermano Manuel y se enamora de la poetisa Pilar de Valderrama, la Guiomar de sus poemas. Unas semanas antes del final de la Guerra Civil Española, muere en el exilio, en el pueblo francés de Colliure, donde está enterrado.

En el que es posiblemente el más famoso de sus poemas, Caminante no hay camino, Antonio Machado hace una reflexión sobre la vida, comparándola con un camino que no existe y que uno mismo va haciendo en la medida que avanza hacia lo que quiere lograr.

 

Caminante no hay camino

Todo pasa y todo queda
pero lo nuestro es pasar
pasar haciendo caminos
caminos sobre la mar.

Nunca perseguí la gloria
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción.

[…]

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
Se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino, se hace camino al andar.
Caminante no hay camino sino estelas en la mar.

 

MANUEL MACHADO

Manuel Machado, hermano mayor de Antonio Machado, nació en Sevilla en 1874, aunque pronto se trasladó con su familia a Madrid, formándose en la Institución Libre de Enseñanza. Vivió varios años en Paris, trabajando como traductor.  Allí recibió la influencia poética de movimientos como el modernismo y el simbolismo. A su vuelta a España ingresó en el Cuerpo de Archiveros y Bibliotecarios prestando sus servicios en la Biblioteca Nacional y en el Ayuntamiento de Madrid. 

En colaboración con su hermano escribió varias obras de teatro poético que tuvieron mucho éxito. No obstante, a diferencia de su hermano Antonio, la poesía de Manuel Machado es colorista, con la elegancia de los modernistas y el sabor inconfundible del alma andaluza.

En el breve poema Canto a Andalucía describe metafóricamente las ciudades andaluzas. 

 

Canto a Andalucía

Cádiz, salada claridad; Granada,
agua oculta que llora.
Romana y mora, Córdoba callada.
Málaga cantaora.
Almería dorada.
Plateado Jaén. Huelva, la orilla
de las Tres Carabelas…
y Sevilla.

 

RAMÓN MARÍA DEL VALLE- INCLÁN

Ramón María del Valle-Inclán nació en el pueblo gallego de Villagarcía de Arosa, en 1866. Si bien comenzó la carrera de Derecho, la muerte de su padre le dio libertad para viajar a América Latina y vivir en Méjico, trabajando como periodista. A su vuelta a España se dedicó en exclusiva a escribir, sobre todo obras de teatro, llevando una vida bohemia y de penuria; gran parte de su tiempo la pasaba en las tertulias de café. Su aspecto pintoresco, forma de vestir, larga melena y barba con sus comentarios mordaces le dieron fama de hombre extravagante. Si bien sus obras no tuvieron éxito de público si le otorgaron un reconocimiento literario, por lo que fue nombrado catedrático de estética de la Escuela de San Fernando y director de la Academia de Bellas Artes de España en Roma.

La poesía de Valle-Inclán se centra en el arte y la belleza, con alusiones musicales y pictóricas, por lo que cabe encuadrarla en movimientos como el simbolismo y el modernismo.

En el poema La rosa del  reloj simboliza los sustantivos (enigma, doncella, alma en pena) con una rima musical y alegórica.

 

La  rosa del reloj

Es la hora de los enigmas,
cuando la tarde del verano,
de las nubes mandó un milano
sobre las palomas benignas.
¡Es la hora de los enigmas!

[…]

Es la hora de la doncella:
lágrimas, cartas y cantares,
el aire pleno de azahares,
la tarde azul, sólo una estrella.
¡Es la hora de la doncella!

[…]

Es la hora del alma en pena:
una bruja en la encrucijada,
con la oración excomulgada
le pide al muerto su cadena
¡Es la hora del alma en pena!

 

MIGUEL DE UNAMUNO

Miguel de Unamuno, nació en Bilbao en 1864. Se le considera el escritor más culto e intelectual de la Generación del 98.  Se doctoró en Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid. A los veintisiete años obtuvo la cátedra de griego en la Universidad de Salamanca, de la cual fue rector y a la que consideró como su segunda patria. A consecuencia de la publicación de unos escritos en contra del Rey Alfonso XIII y del general Primo de Rivera fue desterrado unos meses a la isla canaria de Fuerteventura. Luego residió varios años en Francia y Bélgica. Murió en Salamanca en 1936, unos meses después del comienzo de la Guerra Civil Española.

En el poema Me destierro a la memoria, Miguel de Unamuno siente que el mundo actual en el que vive  no le gusta y prefiere otros períodos anteriores, que recuerda con más cariño.

 

Me destierro a la memoria

Me destierro a la memoria,
voy a vivir del recuerdo.
Buscadme, si me os pierdo,
en el yermo de la historia,

que es enfermedad la vida
y muero viviendo enfermo.
Me voy, pues, me voy al yermo
donde la muerte me olvida.

Y os llevo conmigo, hermanos,
para poblar mi desierto.
Cuando me creáis más muerto
retemblaré en vuestras manos.

[…]

 

JUAN RAMÓN JIMENEZ

Juan Ramón Jimenez nació en Moguer, provincia de Huelva, en el año 1881. Abandonó los estudios de Derecho para dedicarse a la literatura. Viaja por España, Italia, Francia y Estados Unidos, país en el que contrae matrimonio con la traductora Zenobia Camprubí, mujer muy bella y de gran cultura, traductora de la obra del poeta indio Rabindranath Tagore, que tuvo una gran influencia en su vida. En el año 1936, al comienzo de la Guerra Civil Española, se exilia a Estados Unidos y luego a Cuba y Puerto Rico. Ya no volvería a España. Siendo profesor de la Universidad de Puerto Rico, recibe la noticia de la concesión del Premio Nobel de Literatura en 1956, dos años antes de su muerte.   

La poesía de Juan Ramón Jimenez, tiene una primera etapa con influencias del poeta modernista  nicaragüense Ruben Darío. En una segunda época, abandona el modernismo para crear su propia personalidad poética más pura y desnuda, comparando la poesía con la mujer amada.

En el  poema Adolescencia, Juan Ramón Jimenez, narra el recuerdo de una efímera historia de amor que tuvo siendo adolescente.

 

Adolescencia

En el balcón, un instante
nos quedamos los dos solos,
desde la dulce mañana
de aquel día, éramos novios
– el paisaje soñoliento
dormía sus vagos tonos,
bajo el cielo gris y rosa
de crepúsculo de otoño.-

Le dije que iba a besarla;
bajó, serena los ojos
y me ofreció sus mejillas,
como quien pierde un tesoro.

[…]

No se atrevía a mirarme;
le dije que éramos novios,
… y las lágrimas rodaron
de sus ojos melancólicos.

 

Texto elaborado por:   Olegario Llamazares García-Lomas

Video realizado por:    Sofía Crespi de Valldaura

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