A partir del año 1938, bajo el mandato del general Franco y hasta 1977, España se rigió por las Leyes Fundamentales del Reino. Estas fueron un conjunto de ocho leyes que regulaban los poderes del Estado durante el período franquista. A partir de 1977, con la Ley para la Reforma Política, se lleva a cabo un proceso democrático conocido como la “Transición democrática”. Este proceso se desarrolla ya bajo la monarquía del rey Juan Carlos I.
El inicio de la transición democrática
El 15 de junio de 1977 se convoca al pueblo español a las primeras elecciones generales democráticas, en una legislatura conocida como legislatura constituyente. En ella se redacta una Constitución, que será aprobada por las Cortes Generales el 31 de octubre de 1978. Posteriormente se somete a referéndum y aprobada por el pueblo español el 6 de diciembre del mismo año. Posteriormente será sancionada y promulgada por su majestad el rey Juan Carlos I el 27 de diciembre y publicada dos días después en el Boletín Oficial del Estado.
La Constitución de 1978 y sus impactos

La Constitución de 1978 producirá la modernización de todas las instituciones del estado, de la vida social y política y de la forma de regirse los ciudadanos españoles. Con ella, Europa verá a España con sólidos principios democráticos y europeístas. Gracias a ella, se normalizaran las relaciones internacionales con los países de nuestro entorno y del resto del mundo y con el tiempo, España será admitida en la Comunidad Económica Europea como miembro de pleno derecho.
La Constitución es la norma suprema del ordenamiento jurídico a la que se someten el resto de las normas. En su Artículo 1 proclama que: “España, se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”.
En la Constitución se recogen, entre otros, los siguientes aspectos: los derechos y deberes fundamentales, la corona, la separación de poderes (legislativo, ejecutivo y judicial) y el sufragio universal. También regula la organización territorial (el estado de las autonomías) y el Tribunal Constitucional .
Es una norma rígida. Es decir, para cualquier reforma o revisión de su contenido es necesario un procedimiento especial. Además, requiere una mayoría cualificada de tres quintos (60%) de los votos de ambas cámaras de las Cortes Generales: el Congreso y el Senado.
Figuras clave en la transición
Figuras como el rey Juan Carlos I, Adolfo Suarez, Felipe González, Santiago Carrillo o Manuel Fraga, así como los ponentes encargados de su redacción – conocidos como los “padres de la Constitución” – son los artífices de este casi medio siglo de constitucionalismo. Ha servido para la modernización del país y ha conseguido una larga paz política y social.
Todo esto ha sido posible, por la generosidad de políticos de diferentes ideologías y de otras instituciones como el ejército, la iglesia y los sindicatos. Todos ellos visualizaron que no era tiempo de confrontaciones sino el momento del pacto por medio de la concordia de todos los españoles.
Documentado por Fernando Acedo-Rico Henning
Doctor en Derecho