Los orígenes de Joaquín Sorolla y su formación artística
El pintor de la luz Joaquín Sorolla nace en Valencia en 1863. Una epidemia de cólera lo dejó huérfano de sus padres a la edad de 2 años, siendo acogido por su tía materna Isabel Bastida. Al iniciar sus estudios de segunda enseñanza sus maestros perciben su interés por la pintura por lo que recomiendan a su familia, orientar el futuro de Joaquín hacia las bellas artes.
Así, asistirá a clases nocturnas de dibujo en la Escuela de Artesanos de Valencia y más tarde ingresará en la escuela de Bellas Artes de San Carlos en la misma ciudad. En Madrid, en el museo del Prado, estudiará la pintura española del siglo XVII fundamentalmente la de Velázquez. A lo largo de su carrera artística participó en varios concursos de pintura y obtuvo importantes premios con obras como “El dos de mayo” en la que buscó de manera realista los efectos de la luz y la pólvora quemada envolviendo en humo a los personajes del cuadro, utilizó como taller de pintura los corrales de la plaza de toros de Valencia; también ganó reconocimiento con “El grito del Palleter” lo que le permitió obtener una beca para estudiar en Roma, ambos cuadros son de temática histórica. Otras de sus obras premiadas de temática social son ”¡otra Margarita¡” o “Triste herencia”.

Sorolla y la consolidación de su estilo pictórico
Los pintores Gonzalo Salvá e Ignacio Pinazo lo introducen en la pintura al aire libre, que será una constante a lo largo de su obra. También influirá en él el conocimiento de la pintura impresionista de artistas extranjeros en sus viajes a París. En Roma estudiará el renacimiento italiano y conocerá la pintura de Mariano Fortuny, que ejerce una gran influencia en él. Esto puede comprobarse en su cuadro “Moro con naranjas”. Conocerá también a otros pintores españoles como Benlliure, Villegas o Salas. En septiembre de 1888 contrae matrimonio con Clotilde García, hija del fotógrafo Antonio García. Vivirán un tiempo en la ciudad de Asís (Italia), en la casa del pintor José Benlliure. Allí se interesará por la pintura costumbrista de este y pintará el cuadro “vendiendo melones”.
En 1889 instalado ya en Madrid se inicia la época de gran esplendor de la pintura de Sorolla. En esta etapa desarrolla su LUMINISMO, llegando a ser considerado el gran pintor de la luz, por su destreza en captar la luz y la sombra, así como el movimiento de los personajes en sus pinturas. Centra la temática de sus obras en el REALISMO SOCIAL, inspirada en el pensamiento y obra literaria de su amigo Vicente Blasco Ibáñez. Destacan pinturas como “Y aún dicen que el pescado es caro”, “La vuelta de la pesca”, “trata de blancas” o “Una investigación”.
El reconocimiento internacional de Sorolla y su legado artístico
Y también en el COSTUMBRISMO MARINERO, inspirado en las enseñanzas de su maestro Pinazo con obras como “Cosiendo las Velas”, “Tres velas”, “El pescador”, “Niños en la playa”, “El baño del caballo”, “El bote blanco” o “Paseo a orillas del Mar”. Otra de sus facetas de gran éxito fueron los retratos como los de Benito Pérez Galdós, Ramón y Cajal, Blasco Ibáñez, Machado, el del Rey Alfonso XIII en los jardines de La Granja o el de la reina Victoria Eugenia, además de los muchos que pintó a su mujer Clotilde. La Hispanyc Society of America en Nueva York le encarga la realización de 14 grandes murales dedicados a las Regiones de España para decorar la biblioteca de su sede. En esta institución se guarda también el cuadro “El Sol de la tarde” considerado por el propio pintor como su mejor obra. Falleció en Cercedilla (Madrid) en agosto de 1923, su casa en Madrid capital alberga el museo Sorolla desde 1932.

Datos menos conocidos sobre Joaquín Sorolla que enriquecen su figura artística
Además de ser reconocido como el gran pintor de la luz, Joaquín Sorolla mantuvo una intensa correspondencia personal. En ella reflexionaba sobre el proceso creativo, la fugacidad de la luz natural y la necesidad de pintar con rapidez para captar la impresión del instante. Esta preocupación constante explica su método de trabajo, basado en sesiones breves al aire libre y en una observación directa del entorno.
Sorolla fue también un artista profundamente consciente del mercado artístico internacional. Su relación con Estados Unidos no se limitó al encargo de la Hispanic Society of America. También expuso con gran éxito en Nueva York, Chicago y Boston, convirtiéndose en uno de los pintores españoles más cotizados de su tiempo fuera de Europa.
Otro aspecto menos divulgado de Sorolla es su interés por la fotografía, heredado de su suegro Antonio García. Utilizó fotografías como apoyo compositivo en algunos retratos y escenas, lo que contribuyó a la naturalidad de las poses y al dinamismo de sus figuras. Este diálogo entre pintura y fotografía refuerza su modernidad y explica parte de su capacidad para captar el movimiento y la vida cotidiana con una frescura excepcional.
Documentado por Elena González de Castejón Enríquez.