POESÍA DEL SIGLO DE ORO

El Siglo de Oro español es un período de esplendor cultural, a caballo entre los siglos XVI y XVII, que coincide con el auge político y militar el Imperio Español, bajo el reinado de la dinastía de los Austrias.

En el ámbito de la poesía cabe distinguir dos estilos artísticos diferenciados: el Renacimiento y el Barroco. Por otra parte, algunos de los poetas son también destacados autores de teatro.

En este video se hace una breve semblanza y se seleccionan los mejores poemas de cinco grandes escritores del Siglo de Oro español que destacaron en la poesía. A partir del poeta renacentista, Garcilaso de le Vega, se seleccionan dos grandes autores teatrales que escribieron también poesía como son Lope de Vega y Calderón de la Barca, para terminar con los dos poetas barrocos españoles  más reconocidos: Luis de Góngora y Francisco de Quevedo. 

GARCILASO DE LA VEGA

Garcilaso de la Vega nació en 1501 en Toledo, en una familia noble castellana. Desde muy joven ingresó en la corte del Emperador Carlos, combatiendo en la Guerra de Comuneros y en otras batallas lo que le valió el ingreso en la Orden de Santiago. Muchas de sus composiciones reflejan la pasión que sintió por la dama portuguesa Isabel Freyre, a quién conoció en la Corte en 1526 y cuya muerte unos años después le afectó profundamente. Garcilaso de la Vega es el prototipo del ideal renacentista: soldado valiente, cortesano elegante, poeta de éxito poseedor de una gran cultura clásica y de intensa vida sentimental.

El soneto En tanto que de rosa y azucena es una de las piezas más importantes de la literatura española renacentista. Expresa la fugacidad del tiempo y la importancia de hacer cuanto antes todo lo deseado puesto que en otra ocasión quizás no es posible.

 

En tanto que de rosa y azucena

En tanto que de rosa y azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
enciende el corazón y lo refrena;

y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto,
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena;

coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto, antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.

Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera,
por no hacer mudanza en su costumbre.

LOPE DE VEGA

Lope de Vega nació en Madrid en 1562. Su carácter apasionado, le hizo llevar una vida azarosa, llena de episodios sentimentales. Trabajó como secretario del Duque de Alba y sufrió destierro como consecuencia de uno de sus amoríos. Para rebajar la condena se embarcó  en la Armada Invencible, aunque su buque no llegó a combatir. A la muerte de su segunda esposa y de uno de sus hijos, se ordena sacerdote. Su fama como escritor fue extraordinaria; cultivó todos los géneros, en prosa y en verso, en el teatro, la novela y la poesía. Su colección de sonetos, con más de 3.000, es la más extensa de la poesía española, 

En el poema A mis soledades voy, el vitalista Lope de Vega, habla del desengaño que le produce un mundo en el cual no se siente del todo cómodo por la hipocresía y el egoísmo.

 

A mis soledades voy

A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos.

Ni estoy bien ni mal conmigo;
mas dice mi entendimiento
que un hombre que todo es alma
está cautivo en su cuerpo.

Fea pintan a la envidia;
yo confieso que la tengo
de unos hombres que no saben
quién vive pared en medio.

Con esta envidia que digo,
y lo que paso en silencio,
a mis soledades voy,
de mis soledades vengo.

 

CALDERÓN DE LA BARCA

Pedro Calderón de la Barca, nació en Madrid en el año  1600, el seno de una familia de hidalgos. Estudió en las Universidades de Alcalá y Salamanca, adquiriendo una profunda formación teológica. También fue soldado, acompañando al Duque de Frías en campañas militares de Nápoles y Flandes, por lo que fué ordenado caballero de la Orden de Santiago. A su regreso a Madrid se ordenó sacerdote y se convirtió en el poeta y dramaturgo mimado de Corte. Fue capellán en Toledo y más tarde capellán honor del rey Carlos II, cargo que desempeñó hasta su muerte. Su vida disciplinada y tranquila, contrasta con la de Lopez de Vega, tan apasionada y azarosa. 

En el Monólogo de Segismundo, en la parte final de la obra de teatro La Vida es sueño, hace una reflexión sobre la verdadera libertad del hombre, es decir, la libertad de decidir su destino.

 

Monólogo de Segismundo (La Vida es sueño)

Sueña el rico en su riqueza, 

que más cuidados le ofrece;

sueña el pobre que padece

su miseria y su pobreza; 

sueña el que a medrar empieza; 

sueña el que afana y pretende; 

sueña el que agravia y ofende; 

y en el mundo, en conclusión, 

todos sueñan lo que son, 

aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí,
destas prisiones cargado;
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.

¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

LUIS DE GÓNGORA

Luis de Góngora nació en Córdoba en 1561 aunque gran parte de su vida residió en Madrid. Fue el poeta más influyente del Siglo de Oro Español, combinando la sabiduría popular con la poesía culta que estiliza la realidad para crear un mundo de belleza. Su difícil carácter le llevó a enemistarse con los mejores autores de su época, especialmente, con su máximo rival, Quevedo. Al final de su vida fué ordenado sacerdote y nombrado capellán de Felipe III. Góngora ha tenido una enorme influencia en la poesía española. La Generación del 27, se llamó así, en su honor, al conmemorase en 1927 los quinientos años de su muerte.

En el poema La más bella niña explica la historia de una joven que ha perdido a su gran amor puesto que él debe marcharse a la guerra.  

La más bella niña

La más bella niña

de nuestro lugar,

hoy viuda y sola

y ayer por casar,

viendo que sus ojos              

a la guerra van,

a su madre dice,

que escucha su mal:

Dejadme llorar

Orillas del mar. 

Dulce madre mía,

¿quién no llorará,

aunque tenga el pecho

como un pedernal,

y no dará voces 

viendo marchitar

los más verdes años

de mi mocedad?

Dejadme llorar

Orillas del mar.

FRANCISCO DE QUEVEDO

Francisco de Quevedo nació en Madrid en 1580, aunque de familia cántabra. Tenía una gran cultura humanística con estudios en las Universidades de Valladolid y Alcalá. Tuvo una vida muy aventurera y, a veces, trágica, realizando peligrosas misiones diplomáticas. Fue desterrado y estuvo preso cuatro años por una poesía satírica sobre el Conde Duque de Olivares. Como escritor cultivó todos los géneros literarios de su época, desde tratados de política y filosofía, hasta la novela picaresca. Su obra poética se publicó después de su muerte e incluye poemas de amor, religión o satíricos, siempre tratados con gran pasión y vehemencia.

El soneto Érase un hombre a una nariz pegado constituye un ataque irónico hacia el apéndice nasal de Luis de Góngora, su principal rival poético de la época.

Érase un hombre a una nariz pegado

Érase un hombre a una nariz pegado,

érase una nariz superlativa, 

érase una nariz sayón y escriba, 

érase un pez espada muy barbado. 

Era un reloj de sol mal encarado, 

érase una alquitara pensativa, 

érase un elefante boca arriba, 

era Ovidio Nasón más narizado. 

Érase un espolón de una galera, 

érase una pirámide de Egipto, 

las doce tribus de narices era.

érase un naricísimo infinito, 

frisón archinariz, caratulera, 

sabañón garrafal, morado y frito.

Texto elaborado por:   Olegario Llamazares García-Lomas

Video realizado por:    Sofía Crespi de Valldaura

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