Jardines de España

La creación comenzó en el jardín del Edén.

Ya los Sumerios asociaban los jardines a las estrellas y los griegos definían el jardín como un paraíso. Los primeros jardines de los que se tiene constancia son los jardines colgantes de babilonia y los jardines egipcios.

En España, la historia de los jardines comienza con Roma. El jardín romano era un recinto cerrado llamado peristilo rodeado de columnas, adornado con fuentes, plantas, esculturas, mosaicos y frescos pintados, dónde se movía el agua y crecía la naturaleza dominada por el hombre.

En la España musulmana se crearon los más bellos jardines que aún perduran: la Alhambra de Granada y el Generalife.

Los monarcas nazaríes canalizaron el Darro para que en sus jardines el agua siempre estuviese presente, como en el paraíso del Corán.

También los jardines del real Alcázar de Sevilla realizados por artistas mudéjares algo anteriores al patio de los leones de Granada están empapados de esta estética.

Posteriormente Felipe II, influido por los jardines flamencos, creó los jardines de Aranjuez repletos de túneles de verdor y de setos de rosas.

Su nieto, Felipe IV, ideó los jardines del buen Retiro en Madrid que inspiraron al rey Luis XIV para el diseño de sus jardines de Versalles.

Con la llegada de Felipe V y la influencia del estilo barroco, surgió un nuevo concepto de jardín. Un espacio natural dominado por el hombre que refleja el poder del monarca. En los jardines de La Granja se observa esa naturaleza ordenada y cercada.

A finales del siglo XVIII aparece el jardín inglés que busca el paraíso perdido como contraposición a la estética francesa.
Un ejemplo es el jardín del Capricho en Madrid, donde se creó un mundo mágico lleno de canales, lagos, capillas, salones de baile para que los nobles jugaran a ser hortelanos.

Con el final del siglo XIX llegó un nuevo auge de la jardinería, creó exposiciones de plantas albergadas en espacios como el pabellón de Cristal del Retiro.

En las grandes ciudades, como Madrid o Barcelona, nacieron palacetes con sus propios jardines, y se construyeron por primera vez grandes casas de campo acompañadas de un gran jardín,

como el de Moratalla en Córdoba.

Cada región de España ha tenido sus propios jardines:

Los pazos en Galicia,

Los cigarrales en Toledo,

Las quintas en Madrid,

Los carmenes en Granada

o las masías en Cataluña.

Los últimos grandes jardines históricos que se hicieron en España son el parque Güell, creado por Gaudí en Barcelona,

El Palmeral de Elche en Alicante

o el parque de María Luisa en Sevilla.

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