Home / Historia Militar / Tercios españoles: 150 años de hegemonía europea

Los Tercios españoles fueron la unidad de élite de infantería que mantuvo su hegemonía en Europa durante aproximadamente 150 años, siendo el pilar fundamental de la monarquía hispánica. Esta fuerza militar dominó los campos de batalla durante los siglos XVI y XVII gracias al control estratégico del camino español. Su éxito no dependía de simples milicias, sino de profesionales que recibían una soldada constante y demostraban su valor en victorias épicas, como el asedio de Breda, marcando una era de superioridad táctica inigualable.

Origen y creación de los Tercios 

Para el imperio español era necesario tener un ejército listo y preparado en diferentes lugares. Así nacieron los Tercios españoles, uno de los mejores ejércitos de la historia que hoy en día seguimos estudiando. 

La importancia del Gran Capitán y los Reyes Católicos

A finales del siglo XV, durante la conquista de Granada, se promulgaron distintos cambios que sentaron las bases de lo que en un futuro se conocería como los tercios españoles.

Los Reyes Católicos implementaron cambios en su ejército, imitando en gran parte al modelo suizo. Introdujeron picas de gran longitud para frenar así a la caballería. Además se impuso un orden jerárquico estricto y un entrenamiento constante alejándose así de las milicias medievales.

El Gran Capitán aconsejó estas modificaciones, que, tras la derrota en la batalla de Seminara, adoptó, evitando combatir en batalla campal contra los piqueros suizos y los ballesteros gascones. Durante la segunda guerra de Nápoles, el Gran Capitán tenía un ejército cuyos soldados a pie se dividían en lanceros, ballesteros y espingarderos. Esto hizo que se recordara a la división de los tercios españoles que en vez de usar la espingarda usaban otras armas de fuego

La Ordenanza de Génova

Carlos I culmina este proceso, con la creación del primer tercio oficial, el tercio viejo de Lombardía de 1534. Aunque la organización oficial de los Tercios fue en 1536 con la Ordenanza de Génova. Tras esta se dieron el tercio viejo de Nápoles, el tercio viejo de Sicilia y el tercio viejo de Cerdeña, refiriéndose al territorio que tenían que defender. Tras estos todos los demás se conocen como tercios nuevos.

Los tercios se conocían por territorio al que estaba destinado, por el que había sido reclutado (tercio de Málaga) o por la campaña en la que habían servido. También podían adoptar el nombre de su maestre de campo o tener algún apodo (como el tercio de los sacristanes). 

El origen del término tercio es dudoso. Para algunos es así porque los tercios representaban una tercera parte del ejército de Italia cuya infantería se repartía en tres partes: Lombardía, Nápoles y Sicilia. Para otros el origen está en los tres tipos de combatientes de infantería. Pero también hay quienes consideran que el término viene de los tres mil hombres divididos en doce compañías que constituían su primera formación.  

Cómo se organizaban los Tercios y su reclutamiento

Los Tercios españoles o los tercios de Flandes se dividían cada uno entre 15 y 20 compañías aproximadamente, aunque variaba en función de las necesidades del territorio,  del dinero del que disponían o la necesidad de hombres que tuvieran.

El reclutamiento también era diferente. Cuando los tercios necesitaban reclutar el rey daba un permiso especial concediendo a cada capitán un distrito donde  los soldados se alistaban voluntariamente habiendo soldados no sólo españoles, sino también  alemanes, italianos, borgoñones, etc. Una vez el soldado había sido reclutado cobraba un primer sueldo para poder equiparse. Aunque no siempre fue posible, se solía exigir que los soldados pertenecientes a los tercios españoles estuvieran sanos y fuertes para poder aguantar las condiciones de una guerra. 

Para su formación no había centros de instrucción, eran los sargentos quienes se encargaban de ella, además no unían en una misma compañía a muchos novatos, intentaban que hubiese soldados nuevos por todas las compañías y que aprendieran de los veteranos. 

Estaban formadas por piqueros, mosqueteros y arcabuceros, al mando de un capitán. Así los tercios españoles eran infantería que combatía en ejércitos con caballería y artillería

Se distinguían por la combinación eficaz de armas blancas, las picas de entre 3 a 6 metros y espadas, atadas al cinto y armas de fuego arcabuces propia de los arcabuceros y los mosquetes arma similar al arcabuz, pero con mayor alcance . 

A medida que pasaba el tiempo, los tercios fueron aumentando el número de mosqueteros y arcabuceros frente al de los piqueros. 

En su formación en el campo de batalla los mosqueteros, abriendo fuego, y arcabuceros, disparando a menor distancia, se situaban en las primeras filas, posteriormente el gran número de piqueros formaban una barrera bajando sus largas picas apuntando al enemigo. 

Grandes Batallas: De San Quintín a Rocroi

Pronto los tercios españoles empezaron a conseguir grandes hazañas, lo vemos en batallas como:

La Batalla de San Quintín, contra Francia en 1557. Una gran parte del ejército español se componía por los tercios viejos de Nápoles. El enfrentamiento se produjo durante el asedio de la ciudad de San Quintín, el 10 de agosto durante la festividad de San Lorenzo.

La Batalla de Empel, que dio lugar al Milagro de Empel. Los tercios españoles contra una flota de rebeldes neerlandeses en 1585. Las tropas españolas estaban asediadas y sin víveres, el frío congeló el río Mosa, permitiéndoles atacar por sorpresa y así derrotar al ejército holandes. 

O la Batalla de Breda, en 1625 durante la Guerra de los Treinta Años y la Guerra de los Ochenta Años en Flandes contra las Provincias Unidas de los Países Bajos. Durante esta batalla la ciudad de Breda fue sitiada por el ejército español liderado por Spinola con el objetivo de cortarles el suministro y conquistar la ciudad. Esta batalla fue fuente de inspiración en obras como La rendición de Breda, de Velázquez. 

(La rendición de Breda, de Velázquez)

Hay muchas victorias más, entre otras la Batalla de Pavía. Pero no todos fueron victorias y finalmente los Tercios españoles fueron vencidos en la Batalla de Rocroi en mayo de 1643 por las tropas francesas. Esta pérdida es considerada como el principio de la decadencia de los tercios por la repercusión que tuvo la derrota. 

Tras esta batalla los tercios españoles continuaron luchando hasta su disolución definitiva en 1704 durante el reinado de Felipe V.

¿Por qué fueron invencibles los Tercios españoles durante tanto tiempo?

El éxito de los Tercios españoles radicó en la «combinación de armas»: el uso coordinado de picas para la defensa y arcabuces para el ataque a distancia. A diferencia de otras milicias de la época, los Tercios contaban con veteranos altamente disciplinados que recibían una soldada profesional, lo que garantizaba una cohesión y moral de victoria inigualables en el campo de batalla europeo.

Estas son algunas de las expresiones que nos vienen de los tercios españoles, hay muchas cosas que aún tenemos gracias a ellos. No solo dichos, estas tropas fueron ejemplo de disciplina, lealtad y profesionalidad.

Legado y Curiosidades de los Tercios españoles

Aunque los tercios se disolvieron, hoy en día siguen estando presentes. La legión española, inspirada en la legión extranjera francesa, es heredera de los tercios españoles, ya que, entre otras cosas, se divide en tercios. Entre ellos estaba el tercio Gran Capitán, el tercio Duque de Alba, el tercio de don Juan de Austria y el tercio de Alejandro Farnesio. 

Además, su importancia fue tan grande que muchas expresiones de hoy en día tienen su origen en los Tercios españoles como:

  •  “Irse a la porra» ➔ Siendo para ellos sinónimo de ser arrestado ya que el sargento mayor de cada tercio dirigía los compases de sus hombres con un gran garrote cuyo nombre era porra, los soldados arrestados quedaban bajo su vigilancia, así nació esta expresión. 
  • “Se armó la de San Quintín” ➔ aludiendo a la batalla del 10 de agosto de 1557.
  • “Me importa un pito” ➔ El “pito” era el chico que tocaba este instrumento en el ejército, como su paga era muy baja, al usar esta expresión nos referimos al poco valor que tiene el asunto que estamos tratando.  
  • “Al enemigo que huye, puente de plata” ➔ es decir, facilitar la huida del enemigo es, en muchos casos, mejor que combatir.

Comments are closed.

Theme developed by TouchSize - Premium WordPress Themes and Websites