Granados y las Goyescas

Los orígenes de Enrique Granados

Enrique Granados nació en Lleida el 27 de julio de 1867. Su padre, nacido en la entonces provincia española de Cuba, era militar; su madre era de Santander. Enrique fue hijo único.

La familia se trasladó enseguida a Canarias, ya que su padre fue nombrado gobernador militar de Santa Cruz de Tenerife. En 1874, su padre sufrió un grave accidente al caerse del caballo, lo que motivó el traslado definitivo a Barcelona por complicaciones de salud.

Formación musical y primeros pasos

Granados comenzó sus estudios musicales con Joan Baptista Pujol en 1882. Al año siguiente fue premiado en el concurso de la academia para pianistas noveles, donde la obra obligada era la Sonata en sol menor de Schumann. En el jurado estaban figuras como Isaac Albéniz y el compositor y crítico musical Felipe Pedrell.

Entre 1886 y 1887, trabajó como pianista en cafés de Madrid y Barcelona, además de dar clases particulares. Aunque estos trabajos no le satisfacían, le permitieron financiar su viaje a París.

París y el despertar como compositor

Se trasladó a París en septiembre de 1887 para continuar sus estudios de piano. Allí estableció vínculos con compositores como Vinyes y descubrió su verdadera vocación por la composición.

En julio de 1889, tras varios intentos infructuosos por captar el interés de editores parisinos, regresó a Barcelona, donde logró publicar numerosas obras.

Vida personal y legado pedagógico

A finales de 1891 conoció a Amparo Gal, con quien se casaría al año siguiente. Juntos tuvieron seis hijos.

En 1900, fundó la Sociedad de Conciertos Clásicos y la Academia Granados, dedicada a la enseñanza del arte pianístico, que dirigió hasta su marcha a América.

Goya como inspiración: el nacimiento de Goyescas

Granados sentía una verdadera pasión por la época de Francisco de Goya y el ambiente castizo que el pintor retrató en sus cuadros. Lo consideraba el genio representativo de España y poseía varias obras suyas.

De esa devoción nacieron los dos cuadernos de Goyescas para piano, subtitulados Los majos enamorados, considerada la obra maestra del compositor. La obra consta de dos cuadernos y seis piezas, a las que más tarde añadió una séptima, El pelele, basada en un cuadro del pintor.

En estas piezas conviven magistralmente la sensualidad amorosa y el imaginario de la muerte. Las Goyescas ilustran en siete escenas el desarrollo de una pasión amorosa entre dos majos, desde su primer encuentro hasta la muerte del protagonista y la posterior aparición de su espectro.

Goyescas en Nueva York: éxito y tragedia

A raíz del éxito de las suites pianísticas, la Ópera de París encargó a Granados una ópera. El compositor adaptó el material de Goyescas al formato lírico. El estallido de la Primera Guerra Mundial impidió el estreno en París, pero el Metropolitan Opera House de Nueva York se ofreció para la primicia.

Granados y su esposa Amparo zarparon en noviembre de 1915 desde Barcelona. El estreno tuvo lugar el 26 de enero de 1916 y fue un éxito apoteósico. Las ovaciones fueron históricas. En una carta a su amigo Vinyes, Granados escribió:

“Por fin he visto realizados mis sueños. Toda mi alegría actual la siento más por todo lo que tiene que venir que por lo que he hecho hasta ahora.”

Una invitación fatídica

La popularidad de Granados alcanzó su punto máximo. Fue incluso invitado a la Casa Blanca por el presidente Woodrow Wilson. Sin embargo, este homenaje tuvo consecuencias trágicas.

El matrimonio tenía billetes de regreso en un buque español el 8 de marzo, pero decidieron retrasar el viaje tres días para asistir a la recepción presidencial. Esto implicó hacer transbordo en Inglaterra y cruzar el Canal de la Mancha.

El 24 de marzo de 1916, los Granados embarcaron en el vapor Sussex. El barco fue detectado por un submarino alemán, que lo confundió con un buque minador. Un torpedo impactó en el casco y partió el buque en dos.

Enrique Granados se lanzó al mar y fue rescatado por una lancha. Pero al ver a su esposa debatiéndose entre las olas, volvió a lanzarse para intentar salvarla. Ambos fueron engullidos por el mar.

El legado de Granados

La música de Enrique Granados es una muestra del pujante simbolismo musical de la Belle Époque, tanto en sus composiciones teatrales como en sus obras para piano.

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