LA CIVILIZACIÓN ROMANA

La historia de Roma es la historia de cómo una pequeña ciudad llegó a convertirse en uno de los más grandes imperios de la Antigüedad. Se desarrolló a lo largo de más de mil años, desde el 753 a.C., fecha de la fundación de Roma, hasta el año 476 d.C., cuando cayó el Imperio romano de Occidente, a manos de los llamados pueblos “bárbaros”, principalmente de origen germánico, aunque tendría una continuidad en Oriente hasta la caída de Constantinopla en el 1453.

En este video te vamos a contar la ubicación y extensión del Imperio Romano, las tres

grandes etapas de su historia, la organización de la sociedad, las creencias religiosas, 

desde la mitología al cristianismo; sus grandes obras de ingeniería y arquitectura, para 

terminar con el legado cultural que Roma ha dejado en Occidente, conocido como “La 

Romanización”. 

UBICACIÓN GEOGRÁFICA: LÍMITES Y EXTENSIÓN DEL IMPERIO

La civilización romana se extendió a través del mar Mediterráneo al que los romanos llamaban “Mare Nostrum” (nuestro mar) ya que todas sus costas terminaron bajo su control. En el siglo II d.C., su época de máxima extensión, además de Italia, abarcaba  la provincia de Hispania (actual España y Portugal), La Galia que incluía los territorios de la actual Francia, Bélgica y Suiza, Britania (actual Inglaterra) y Germania (partes de Alemania); Grecia y Asia Menor (Turquía y Siria), Judea (Israel y Palestina) y al sur Egipto  África Proconsular (Túnez y la Mauritania)

A los pueblos situados fuera del Imperio les llamaban “bárbaros”, que inicialmente significaba “extranjero”, aunque luego el término evolucionó hacia “no civilizado”.

LAS ETAPAS DE LA CIVILIZACIÓN ROMANA

La historia de la civilización romana se desarrolla en tres grandes etapas: Monarquía, República e Imperio, que se distinguían entre otras cosas por su forma de gobierno.

La Monarquía duró desde la fundación de Roma en el año 753 a.C. hasta el 509 a.C. En esta período, Roma  fue gobernada sucesivamente por  siete reyes que tenían amplios poderes políticos, militares y religiosos. El primer rey fue Rómulo considerado el fundador de Roma y el último Tarquimio el “Soberbio” cuyo hijo violó a la Patricia Lucrecia quién se suicidó para salvar su honor, contribuyendo a la caída de la Monarquía. Aunque el rey tenía un gran poder estaba asesorado por el Senado, del que formaba parte miembros de familia influyentes.

Los abusos de poder y la corrupción de la Monarquía dieron paso a la República que duró cerca de cinco siglos desde el año 509 a.C. hasta el 27 a.C. El Gobierno se organizaba en torno a la figura de los Cónsules que eran elegidos anualmente por el Senado y las asambleas populares llamadas comicios. Fue un período de gran expansión en el Mediterráneo tras el triunfo de las Guerras Púnicas frente a Cartago, cuyo general Aníbal que  cruzó los Pirineos y los Alpes con elefantes generó el pánico en la misma ciudad de Roma pero fue finalmente vencido por Escipión el Africano en la batalla de Zama. Las victorias de Roma se debieron a la gran eficacia de la le región romana cuyo gran reformador fue Cayo Mario que la transformó en un ejército profesional perfectamente adiestrado y disciplinado. 

Las luchas internas por el poder que terminaron con el asesinato de Julio César, general y cónsul  y vencedor de Pompeyo en Guerra Civil dieron paso a la tercera etapa, el Imperio, que duraría casi 5 siglos del 27 a.C. al 476 d.C. Octavio, sobrino nieto de Julio César fue nombrado emperador con el nombre de Augusto. En esta etapa se alcanzó el máximo esplendor y la mayor extensión territorial, cerca de cinco millones de kilometros cuadrados, durante el reinado del emperador Trajano, de origen hispano. 

En el año 395 Teodosio dividió en el Imperio en dos partes para facilitar su defensa: el Imperio Romano de Occidente con capital en Roma que además de la península itálica, incluía Hispania, Britania, Germania, Galia y África Proconsular; y el Imperio Romano de Oriente con capital en Constantinopla del que formaban parte: Asia Menor, los Balcanes, Oriente próximo, Egipto y parte del norte de África. 

El Imperio de Occidente finalizó el año 476 con la invasión de los llamados pueblos bárbaros, como los visigodos, ostrogodos, francos o sajones que conquistan Roma. El Imperio de Oriente desaparece en el año 1453 cuando lo turcos toman Constantinopla (actual Estambul).

LA ORGANIZACIÓN DE LA SOCIEDAD

La estructura social de Roma estaba dividida en tres grupos:  en la etapa de la República que en el Imperio.

Durante la República la sociedad estaba estructurada en tres grupos:

Los patricios: eran las familias ricas que detentaban el poder. Poseían la mayoría de las tierras y ocupaban los cargos políticos más importantes.

Los plebeyos: constituían el grupo más numeroso, formado por campesinos, artesanos y comerciantes.

Los esclavos: eran considerados objetos propiedad de sus dueños. Solían ser prisioneros de guerra o descendientes de otros esclavos. Podían conseguir su libertad comprándola a su dueño con lo que se convertían en libertos.

En otra clasificación la población romana se dividía en dos grupos: ciudadanos y no ciudadanos 

Los ciudadanos: eran las personas que poseían todos los derechos. Al principio sólo los habitantes de Roma poseían la ciudadanía, luego se extendió a toda la península itálica y a más tarde a los habitantes de las provincias.

Los no ciudadanos: carecían de derechos. Eran los extranjeros que vivían en las provincias conquistadas, los libertos y los esclavos.

Tanto en la República como en el Imperio, las mujeres carecían de la mayoría de los derechos y estaban tuteladas por el varón. No obstante, en el Imperio podían ser propietarias, dirigir negocios y participar en actividades públicas.

CREENCIAS RELIGIOSAS: DE LA MITOLOGÍA GRIEGA AL CRISTIANISMO

Los romanos eran politeístas, es decir, creían en muchos dioses, que tomaron de la mitología griega. Cambiaron sus nombres, pero mantuvieron su personalidad y  funciones.  Los más importantes eran Júpiter, Juno, Neptuno y Minerva.

Cuando tenían que tomar un decisiones importantes, consultaban a los augures que eran sacerdotes encargados de interpretar la voluntad de los dioses

El cristianismo nació en el siglo I d.C. en Judea, una provincia del Imperio Romano, a partir de la predicación de Jesús de Nazaret. Durante los primeros siglos, los cristianos fueron perseguidos porque se negaban a rendir culto al emperador y a los dioses tradicionales. Esta situación cambió en el año 313 d.C., cuando el emperador Constantino proclamó la libertad religiosa y las persecuciones cesaron. Más adelante, en el año 380 d.C., el emperador Teodosio dio un paso decisivo al declarar el cristianismo como única religión oficial del Imperio, prohibiéndose otros cultos. 

INGENIERÍA, ARQUITECTURA Y ARTE

La ingeniería fue una de las claves del éxito y expansión de la civilización romana. Gracias a ella lograron mantener unido un Imperio que se extendía por tres continentes.

Las calzadas romanas permitían el movimiento rápido de tropas, mercancías y mensajes. Una de las más importantes fue la Vía Apia, de 540 km, que conectaba Roma con el puerto de Brindisi, en el mar adriático, que era la conexión marítima con Grecia y Asia Menor.

Los acueductos transportaban agua desde fuentes lejanas hasta las ciudades, facilitando el crecimiento urbano.  Uno de los mejor conservados del mundo es el acueducto de Segovia, con más de 150 arcos que sigue en pie casi intacto después de veinte siglos.

Los puentes eran esenciales para cruzar ríos y mantener la continuidad de las calzadas. Un ejemplo destacado es el Puente de Alcántara, sobre el río Tajo, en la provincia de Cáceres, con una longitud de cerca de 200 metros y una altura de 50.

La arquitectura romana imprimía el sello de su civilización trazando sus ciudades sobre dos ejes principales, el cardo y el decumano, con el foro, termas, templos y edificios administrativos. 

Los anfiteatros eran espacios destinados a espectáculos de masas, como luchas de gladiadores, caza de animales o incluso recreaciones de batallas. El más famoso es el Coliseo de Roma, símbolo del entretenimiento romano que podía albergar hasta 65.000 personas.

Los circos se utilizaban principalmente para carreras de carros, uno de los espectáculos más populares. El mayor fue el Circo Máximo, con capacidad para más de 150.000 espectadores.

Los teatros acogían representaciones dramáticas, comedias y eventos culturales. Un ejemplo destacado es el Teatro romano de Mérida, que aún hoy se utiliza para representaciones.

Las termas eran complejos de baños públicos, pero también centros sociales donde los ciudadanos se relajaban, hacían ejercicio y socializaban. Las más importantes fueron las Termas de Caracalla.

El arte en el Imperio Romano estuvo fuertemente influenciado por la cultura griega, pero con un enfoque más práctico y realista. 

La pintura romana, especialmente los frescos, decoraban las paredes de casas y villas. Destacan los encontrados en la ciudad de Pompeya  que  representan paisajes, escenas mitológicas y  de la vida cotidiana.

En la escultura, los romanos destacaron por su realismo. Los retratos de emperadores y ciudadanos reflejan expresiones y rasgos individuales  y transmiten la importancia del estatus. Un ejemplo es la estatua  del emperador Augusto que se encuentra en los Museos Vaticanos. 

Los suelos de las villas romanas se decoraban con mosaicos, elaborados con teselas, unas pequeñas piezas de colores que se incrustaban en la superficie. Un ejemplo puede verse en la Villa Romana de la Olmeda en la provincia de Palencia.

EL LEGADO DE LA CIVILIZACIÓN ROMANA: LA ROMANIZACIÓN

La importancia de la civilización romana no radica solo en su poder político o militar, sino en el enorme impacto que ha dejado en la cultura occidental.

La  difusión del latín, lengua oficial del Imperio,  dió origen a las lenguas romances como el español, el francés o el italiano. 

Otro pilar clave fue el derecho romano, que estableció principios jurídicos como la propiedad, los contratos o la igualdad ante la ley. 

En el ámbito de la política Roma creó un modelo político con conceptos como: la ciudadanía, la organización administrativa en provincias, o el Senado.

Además de dominar el mundo durante más  de diez siglos, el Imperio Romano ha sido una de las civilizaciones más influyentes de la historia. Sus ideas, valores y forma de vida han marcado el desarrollo de Occidente y perviven hoy en día entre nosotros.

 

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